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Objetores conciencia-Wilmar Darío Gallo Alcaraz

“No estoy dispuesto a sostener un Estado Militarista”
Por: Daniela Guzmán Franco

En medio de 140 soldados, Wilmar Darío Gallo Alcaraz levantó la mano sin dudarlo. Era la manera de responder a la pregunta: “¿Quién quiere irse para la casa?” Estaba cansado de llorar, vestir un camuflado y cargar un fusil. Llevaba algunos meses en el Ejército y todavía no lograba acostumbrarse. Aunque su respuesta fue sincera, recibió un castigo que jamás olvidará.

“No parece hombre”, le dijo el comandante a cargo del pelotón y quien le había pedido que pasara al frente. En aquel instante, sus compañeros comenzaron a burlarse de él, y con insultos pusieron en duda su virilidad. Wilmar tuvo que sostener sobre su nuca su equipo de campaña y hacer más de 1500 cuclillas. Tres horas después, mientras lloraba de dolor, otro comandante dio la orden de acabar con el espectáculo.

Wilmar fue reclutado por el Ejército el sábado 12 de febrero de 2011, en el municipio de Santa Fe de Antioquia. Tenía 19 años, le restaba un año para terminar el bachillerato en la Institución Arturo Velásquez Ortiz y era servidor de la Iglesia Pentecostal de Colombia. Aquel día tenía que asistir a clase, pero prefirió cumplir con la citación en el coliseo municipal para arreglar su situación militar.


Por medio de diversas protestas, los objetores de conciencia se han declarado en contra del servicio militar obligatorio.

Luego de someterse a los exámenes de rutina, escuchó las palabras de bienvenida: “Ustedes son privilegiados. Son los escogidos por la patria para una nueva experiencia”. Sin tener en cuenta su certificado escolar, Wilmar fue obligado a subir a un camión de estacas, con más de cien nuevos soldados, y llevado al Batallón de Infantería N° 32 Pedro Justo Berrío, en Medellín. En contra de su voluntad y creencias religiosas dejó de ser un servidor de la iglesia para convertirse en uno de la guerra.

–No estamos en la esclavitud, somos libres en el pensamiento y manera de vivir –dice Wilmar seis meses después de haber sido retirado del Ejército por orden de una sentencia de la Corte Constitucional.

Wilmar Gallo permaneció en el Ejército durante quince meses. Nunca estuvo a gusto, pero se acostumbró a compartir su cama hasta con tres soldados, tardar segundos en la ducha, vestir un camuflado y usar un fusil. También realizó con rigor el entrenamiento militar y aprendió de memoria varios himnos y oraciones católicas.

Luego del juramento a la bandera, Wilmar aprovechó quince días de vacaciones para iniciar una disputa judicial contra la Cuarta Brigada y el Batallón de Infantería N° 32. Su asesor fue el tesorero jurídico del municipio de Santa Fe de Antioquia. La demanda, que no prosperó en primera y segunda instancia, llegó a la Corte Constitucional en noviembre 2011.

Objetores conciencia
Aparte de no poder culminar sus carreras profesionales, los objetores de conciencia tampoco pueden trabajar con el Estado.

Su convicción religiosa fue el principal argumento para su objeción de conciencia frente al servicio militar. “No estoy dispuesto a sostener un Estado Militarista como el que tiene estructurado Colombia, no quiero aportar a este gobierno actual, no quiero participar en la guerra como un soldado, y tampoco quiero alimentar esta cultura obediente, temerosa y que le rinde culto a la ley, como si ella, en sí misma, encarnara una verdadera pretensión de justicia, dijo durante el proceso.

Wilmar nació en una familia de tradición cristiana, pero se consagró como miembro de la Iglesia Pentecostal de Colombia a los trece años en un bautizo simbólico. Dedicó sus días a liderar oraciones en la iglesia, que está ubicada a dos horas a pie de su casa, y predicar el evangelio puerta a puerta haciendo énfasis en la búsqueda de la paz, abrir el corazón a Dios y no ser partícipe de la guerra. Para él, estar en las filas de la milicia, significó estar en un ambiente que no era consecuente con su forma de ser.

Una de las dificultades del proceso legal fue que diversas dependencias del Ejército desconocían la existencia del derecho a la objeción. Algunos dijeron que no estaba vigente en Colombia, desconociendo la libertad de conciencia, cultos y religión.

“Considero que tomar las armas no me lleva a construir la paz que necesitamos. Por lo tanto, nuestra ética y moral cristiana regula nuestro comportamiento frente a la defensa de la guerra con armas, armas trae guerra. Nuestra cultura cristiana está fundamentada sobre la base bíblica. Cuando Jesús dijo ‘mi paz os dejo mi paz os doy’ yo no la doy como el mundo la da. Dando a entender que el mundo presenta la paz con guerra, con armas y fuerza, mientras que, nuestro fundamento es por medio de la obediencia a la palabra de Dios, sin necesidad de tomar o empuñar un arma para buscar la paz”, así defendió Wilmar su postura religiosa frente al servicio militar.

Objetores conciencia
Como Wilmar Darío, muchos jóvenes, se niegan a portar un arma. 

Para la Corte la objeción de conciencia de Wilmar Darío Gallo Alcaraz está relacionada con la convicción de la cultura de la no violencia. Sus creencias religiosas aspiran a la paz y reprochan las circunstancias que ponen a un ser humano en la posibilidad de dañar a otro mediante el uso de las armas. Así se le reconoció el derecho a no prestar el servicio militar obligatorio cuando este va en contra de las convicciones íntimas de las personas, ya sea  por razones morales, religiosas o filosóficas.

La última noche de Wilmar en el Ejército fue el 19 de mayo de 2012. Se encontraba en un asentamiento militar en el municipio de Anorí (Antioquia). Cerca de las  8.00 p.m., luego de terminar su turno de centinela, el grupo recibió una llamada urgente. Era un comandante avisando el desacuartelamiento de Wilmar. A las 11.00 p.m. salió del campamento con una tropa especial que fue a recogerlo. Al siguiente día, Wilmar dejó de usar el camuflado y armamento, firmó algunos papeles y se sometió a una revisión médica. Dos días después llegó a su casa de sorpresa. Wilmar volvió a usar pantalones de paño y corbata, canta en la iglesia y recuerda con precisión que el 6 de julio de 2012 recibió su libreta militar.

Acerca de Publibolivar

me gusta el periodismo, soy integrante de RED ANTIOQUIA y corresponsal de el Periódico El Suroeste, MINUTO30.COM Publiciclismo

Publicado el 1 de noviembre de 2012 en Entradas generales. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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