Columnista Invitado HORACIO PUERTA CÁLAD.

Por:  HORACIO PUERTA CÁLAD.

¿NOS ATROPELLA LA PAZ, O EL NEGOCIO DE LA PAZ?

 

El pasado 4 de septiembre, después del medio día, salió a volar la Paloma de la Paz, cargando en su piquito el ramito de olivo de la reconciliación nacional, para buscar un acuerdo con quienes nos están azotando con su accionar terrorista.

Elevó el vuelo entre vientos encontrados de dos discursos muy distintos, que lleva a pensar, que si el presidente Santos hubiese conocido primero el de Timochenco, habría cambiado el suyo

Timochenco, con una oratoria no usual en los dirigentes tradicionales de las Farc, sorprendió a una parte de la tribuna por el estilo, más no por su contenido y propósito que sigue estando dentro del viejo molde del discurso marxista totalitario, pretendiendo demostrar que han sido ellos las victimas y no los victimarios.

Ese discurso, para la galería internacional que no conoce los pormenores de nuestro conflicto interno, pinta un gobierno que masacra inmisericordemente a todos aquellos que cuestionan el modelo democrático y de libre empresa del país.

Pero lo más importante a resaltar de los dos discursos es que ninguno hizo alusión de las causas verdaderas del conflicto armado colombiano, que se remontan a los tiempos de la Guerra Fría, hace ya como cincuenta años.

De eso nada se dijo, siendo que al calor de ella, fue que unos pocos colombianos se propusieron copiar el modelo cubano para barrer el modelo demoocrático del país, siguiendo la doctrina del marxismo totalitario.

Pero tampoco se dijo nada parecido a lo que mandó a decir Tirofijo cuando los diálogos del Caguan, sobre unos marranos y unas gallinas que le habían robado en Marquetalia, dando a entender, que de no haber sucedido eso, no estaríamos metidos en este lio.

¿Será que el origen del conflicto colombiano obedece más a pasajes picarescos, que a abstrusas disquisiciones marxistas?

En erse marco histórico-que es el verdadero-, ¿qué es entonces lo que debemos negociar los colombianos con las Farc? La pregunta no es boba, porque el modelo de gobierno que la guerrilla marxista totalitaria ha pretendido imponernos, ya la historia lo tiró al cuarto de los trebejos viejos, de donde se desprende la otra paradoja, que siendo Cuba y Venezuela los únicos países que insisten en darle aire a ese modelo, sean quienes funjan como garantes del proceso de paz en Colombia. ¿Eso no es como amarrar un perro con longaniza, como dice la sabiduría popular?

El problema no es la Paz en sí misma, sino la forma como los grupos terroristas de las Farc y Eln nos la van a devolver.

Bajo las anteriores consideraciones vale decir también que las causas del conflicto colombiano no tiene nada en común con el grupo terrorista ETA que busca la independencia de la Provincia Vasca del gobierno español; o con el conflicto árabe israelí originado por una resolución de la ONU después de la Segunda Guerra Mundial para repartir a Palestina entre dos pueblos; o del centenario conflicto recién resuelto entre Irlanda del norte e Inglaterra por asuntos religiosos separatistas; o el de Nicaragua cuando la dictadura de Anastasio Somoza; o de la guerra de los Balcanes por la desintegración de la antigua Yugoeslavia, y peor todavía, con ninguna de las veintitantas guerras civiles con que los partidos Liberal y Conservador desangraron a Colombia en el siglo XIX, que son los referentes históricos que suelen invocarse para buscar el marco jurídico de la negociación de la Paz con los terroristas de la izquierda marxista totalitaria de las Farc y Eln.

Lo claro y contundente es que el sustento ideológico que dio vida a las Farc y al Eln hoy está totalmente fracasado militar y políticamente, y que si persisten en imponerse por la vía de las armas, es solo debido al oxigeno económico que reciben del negocio del narcotráfico.

Insisto de nuevo en preguntar: ¿Qué es entonces lo debemos negociar con esos grupos terroristas? El asunto no es si los colombianos queremos la Paz porque esa es una verdad de Perogrullo.

Otro asunto es que quienes por casi diez lustros han estado atropellándonos con todas las formas del terrorismo político y militar de la infernal estrategia de la combinación de todas las formas de lucha, propias del marxismo totalitario, no nos han podido doblegar, y menos todavía enseñar un discurso político de trascendencia histórica, o dado un héroe carismático que encarne un modelo de país que todos soñemos tener.

Toda negociación, en el sentido laxo de la expresión, es una relación de oportunidades entre partes interesadas en hacer un intercambio de algo por algo. ¿Quién, en el caso que nos ocupa, buscó el contacto para el posible negocio? ¿Fueron las Farc? ¿Fue el gobierno? Esto tiene su importancia por ser la forma como en todo negocio se manifiesta la urgencia, entendiéndose que quien busca el contacto, es quien realmente la tiene.

Si bien es cierto que hay un mandato constitucional que obliga al gobierno a alcanzar la paz, esta no debe buscarse desde una posición que pueda entregarle a las Farc logros que nunca ha alcanzado, debilitando los principios del sistema democrático del país, así cargue con las imperfecciones que tiene.

 ¿Será que ha cambio de no habernos podido imponer por la fuerza su modelo de gobierno, hay que darle a las Farc un premio de consolación?

Lo que preocupa a una gran mayoría de colombianos es la precipitúd que muestra el gobierno por llegar a un acuerdo de discusión con las Farc sobre unos temas donde hay dos puntos que llaman al desconcierto, como son la política de desarrollo rural, y los derechos políticos que se les reconocerían a sus dirigentes.

Sobre el primer punto cabe decir que es absurdo, irónico y desalentador discutir con las Farc una política agraria cuando han sido ellos quienes durante casi diez lustros han desplazado campesinos y ganaderos, haciendo correr ríos de sangre, robando tierras, ganados y cosechas, para engrosar el patrimonio de los líderes de la organización armada, igualándolos a la condición de los terratenientes que dicen combatir.

Sobre el segundo punto sorprende las expresiones del Fiscal General de la nación cuando dijo que era mejor tener a los líderes de las Farc en los escaños del congreso echando discursos, que en el monte echando bala, y que el marco jurídico internacional era propicio para cualquier tipo de arreglo incluso para los casos tipificados como crímenes de lesa humanidad.

 

Amanecerá y veremos, como dijo el ciego.

HORACIO PUERTA CÁLAD.

Dalacph2@hotmail.com

Acerca de Publibolivar

me gusta el periodismo, soy integrante de RED ANTIOQUIA y corresponsal de el Periódico El Suroeste, MINUTO30.COM Publiciclismo

Publicado el 8 de octubre de 2012 en Entradas generales. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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